Reino Unido escoge

No sé que estudiar para ser desarrollador de videojuegos.

2020.02.25 19:29 Anonimous_Developer No sé que estudiar para ser desarrollador de videojuegos.

Hola, soy un estudiante de unos 15 años que está apunto de empezar el 1er año de bachillerato normal. Tengo conocimientos de programación, se hacer paginas web, he hecho un videojuego, sé hacer una base de datos básica y servidor básicos. He hecho cursos de Pluralsight, Code School (comprado y asimilado por Pluralsight), he hecho los cursos del certificado de front-end development de FreeCodeCamp y tengo 2 cursos de Domestika que tendría que usar posteriormente. También estaba pensando en tomar una subscripción plus de 150$ en Pluralsight para usuarios originalmente de Code School.
Aspiro a ser un desarrollador de videojuegos freelancer, que haga cada tanto algunos trabajos pequeños relacionados con videojuegos, paginas web, bases de datos o servidores. Comúnmente en estos tipos de trabajos no encuentro que se requiera algún tipo de título, sino a lo sumo una "demostración de que poseo los conocimientos necesarios".
Estaba pensando si hacer después el bachillerato tecnológico de UTU de 3 años. El problema es que sé que el primer año no tiene conceptos avanzados. Además utiliza Java, un lenguaje que es muy usado, pero que va perdiendo fama y que se parece en cierta medida a C#, Typescript y Javascript, lenguajes que ya he aprendido, concretamente no he aprendido Java todavía. Además, si puedo llegar a alguna carrera con otro bachillerato que no me requiera un año más, lo preferiría. Por ejemplo, podría estudiar bachillerato científico, que me interesa y debe de incluir cosas de física y matemática que sean útiles para una carrera y para el desarrollo de videojuegos.
Por otro lado, no sé que carrera sería la más adecuada. También podría, en vez de hacer una carrera universitaría de Uruguay, hacer cursos universitarios de "coursera" de universidades de los Estados Unidos o de Reino Unido, que son además más baratos, y tienen especializaciones claras en el desarrollo de videojuegos. También podría ignorar los títulos y enfocarme en hacer cursos en pluralsight, o incluso intentar hacer investigación por mi cuenta.
¿Qué bachillerato debería de elegir? ¿Que carrera debería escoger? ¿Debería de escoger una carrera? ¿Debería de hacer carreras extranjeras emigrando o de forma online?
Perdón por toda la información y las preguntas, pero realmente no sé que hacer. No debería de tener complicaciones como dinero o presión social o familiar. Aprecio cualquier tipo de ayuda, aunque solo sea un pequeño comentario al respecto.
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2019.03.18 03:56 ffuentesbot El Paradigma del Grupo Mínimo

EXPERIMENTO 35

El paradigma del grupo mínimo

Tajfel, H., Billig, M. G., Bundy, R. P. y Flament, C. (1971): Social categorization and intergroup behaviour. European Journal of Social Psychology, 1(2), 149-178. (Experimento 2).

OBJETIVOS

¿Cuáles son las condiciones mínimas para expresar un comportamiento discriminatorio? ¿Por qué discriminamos en situaciones en las que no se espera ningún beneficio individual ni hay actitudes hostiles entre los grupos?

EL PROBLEMA

¿Cómo han sido posibles en la historia de la humanidad atrocidades como el genocidio? A diferencia de otras tradiciones que consideraban que la causa de la violencia entre los grupos había que buscarla en la competencia por los recursos o en sentimientos de amenaza, Tajfel y colaboradores exploran la posibilidad de que haya también implicados procesos sociocognitivos. La simple categorización de personas en diferentes grupos evoca respuestas de lealtad endogrupal y discriminación contra el otro grupo. En este experimento, los autores intentan localizar la «línea base» de la expresión de la discriminación favorable al propio grupo.

ANTECEDENTES

A pesar de que los estudios sobre el conflicto intergrupal y sus efectos en el comportamiento no eran muy frecuentes, las evidencias mostraban lo fácil que era generar conductas discriminatorias y modificar las percepciones sobre el endogrupo y el exogrupo (Blake y Mouton, 1962; Sherif y Sherif, 1953). Investigaciones previas reflejaban cómo la división de un conjunto de personas en dos grupos de acuerdo con algún criterio no necesariamente relevante determinaba la aparición de estrategias discriminatorias a favor del endogrupo.

HIPÓTESIS

Se espera que los participantes favorezcan al endogrupo a través de lo que se conoce como estrategia de favoritismo endogrupal. Para poder expresar el favoritismo endogrupal, los investigadores presentaron a los participantes un sistema de matrices de reparto de dinero.

PARTICIPANTES

48 alumnos varones de una escuela estatal en la periferia de Bristol (Reino Unido).

MATERIALES

Para este experimento se emplearon 12 diapositivas a color, la mitad de las cuales reproducían cuadros pintados por P. Klee y la otra mitad por V. Kandinsky.
Además, para la tarea de reparto de dinero entre los miembros del endogrupo y del exogrupo, se elaboraron diferentes tipos de plantillas que permitían detectar la estrategia que adoptarían los participantes. Estas podían ser:
La matriz del ejemplo permite detectar la estrategia que subyace en la decisión del participante. Si este escoge dar 7 créditos al sujeto n.º 7 del endogrupo y 1 al n.º 13 del exogrupo, está optando por buscar la máxima diferenciación entre los grupos (MD). Si decide dar 13 créditos al miembro del endogrupo y 13 al del exogrupo está optando por un criterio de justicia (J). Finalmente, si opta por 19 al miembro del endogrupo y 25 al del exogrupo, está rigiéndose por conceder los máximos créditos al endogrupo (MGE) pero también la máxima ganancia conjunta (MGC).
Figura 1.

PROCEDIMIENTO

Se pidió a los participantes que expresaran sus preferencias acerca de cuadros atribuidos a dos pintores contemporáneos, P. Klee y V. Kandinsky, sin indicar a quién pertenecía cada uno. Posteriormente, y de forma arbitraria, se crearon dos grupos: el de los participantes que habían preferido a Klee y el de los que optaron por Kandinsky. Para los que eligieron a Klee, el endogrupo lo constituyen las personas que comparten esta misma elección y el exogrupo las que prefirieron a Kandinsky (a la inversa para los que eligieron a Kandinsky). Una vez divididos, y sin que los participantes tuvieran contacto entre sí, se les hacía pasar a cubículos independientes y se les presentaban 40 plantillas con el objeto de distribuir a parejas de personas cierta cantidad de dinero. De estas parejas, los participantes solo sabían que una persona era de su endogrupo y otra de su exogrupo.
Figura 2.
Figura 3, o gráfico 5.3.

RESULTADOS

El análisis de los resultados muestra que los participantes favorecieron sistemáticamente a los miembros del endogrupo en vez de adoptar un comportamiento de distribución equitativo de las recompensas (gráfico 5.3). Respecto a las estrategias de distribución del dinero se concluyó que: a) la máxima ganancia conjunta (MGC) no ejerció apenas influencia en las decisiones; b) la máxima ganancia endogrupal (MGE) fue importante, pero no tanto como el logro de un máximo de diferencia a favor del endogrupo (MD); c) la justicia fue una variable significativa y sirvió para moderar los excesos de favoritismo endogrupal.

CONCLUSIONES

Los datos demuestran que el simple hecho de categorizar a los demás como miembros del propio grupo (aunque sea respecto a criterios sin relevancia real) y miembros de otro grupo es suficiente para generar manifestaciones de discriminación.

APLICACIÓN

Estos resultados muestran que los procesos de discriminación intergrupal pueden darse sin necesidad de que existan conflictos de intereses entre los grupos. Además, contribuyeron notablemente al desarrollo de la teoría de la identidad social.
De 50 experimentos imprescindibles para entender la Psicología Social
Resumen: Dr. F. Manuel Montalbán Peregrín. Universidad de Málaga (UMA)
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2019.03.13 18:39 Zingdong23 LEMAS NACIONALES EN EL MUNDO

El lema es uno de los símbolos patrios menos populares y sin embargo es de los más representativos, porque expone el pensamiento de los padres fundadores durante la construcción de un modelo nacional. Esa magia de que en 3 o 4 palabras podés resumir la idiosincrasia de un pueblo.
Tal es el caso de los países civilizados:
FRANCIA. Liberté, Egalité, Fraternité. La pucha cuanto significado en una frase. No hay libertad más rica que la de las cabezas nobles rodando por París y no hay más igualdad que la de la inevitable guillotina. Este eslogan lo dijo en 1790 el prócer jacobino Robespierre, y a pesar que fue modificado por distintos regímenes, los franceses para el siglo XX se dieron cuenta que su esencia es tan revolucionaria e igualitaria a costa del trabajo africano esclavo como en 1789, y repusieron el lema.
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. In God We Trust. Durante mucho tiempo los norteamericanos se reunían acompañando el saludo del buenos días con E Pluribus Unum, un dicho latino que aparece en su sello nacional y en su moneda; significa “De muchos, uno” y referencia la habilidad política de haber atravesado una Guerra Civil, saquear a sus vecinos, exterminar a las comunidades indígenas, etc. para conformar una gran Nación entre 50 estados. En 1956 el Reverendo Watkinson le pidió a Eisenhower escoger un lema oficial que combatiera la subversión atea, y entonces eligieron “En Dios confiamos”. Parece que a los sectores progresistas no les cayó muy bien.
ESPAÑA. Plus Ultra. “Más allá”, en latín. La inocencia de Carlos V Rey de España y del Sacro Imperio Romano Germánico le hizo retrucar la frase mitológica Non Plus Ultra escrita en los Pilares de Hércules supuestamente en el estrecho de Gibraltar, demarcando el fin del mundo. Con los siglos, España pasó de ser la Madre del Nuevo Mundo y la Nación en Expansión; a la cabeza de África y el culo de Europa.
SUIZA. Uno para todos, y todos para uno. Técnicamente suiza no tiene lema oficial. Como tampoco tiene cultura propia, idioma propio, sistema financiero propio. Inspirados en esta tradición de copiar a los demás, el gobierno repetía en 1868 esta frase de Los Tres Mosqueteros para incentivar a la ciudadanía a colaborar en las reparaciones de La Catástrofe de las Inundaciones. Lo repitieron mucho y les quedo como apodo.
REINO UNIDO. God and My Right. “Dios y mi derecho” es el lema Real. Se supone lo dijo Ricardo I como grito de guerra en La Batalla de Gisors, mientras concedía sablazo y escudazo a los franceses. ¡Cuántos líderes británicos nos han inundado con reconocidos dichos de la historia!: El dramaturgo Jerold dijo una vez “Si un terremoto hubiera de tragarse mañana a Inglaterra, los ingleses se las arreglarían para reunirse y cenar en cualquier parte, entre escombros, para celebrar el acontecimiento”; supo decir el escritor británico Maugham “Para comer bien en Inglaterra es recomendable desayunar tres veces”; o el valeroso e hidalgo Ricardo III que, según Shakespeare, escupió antes de morir en el campo de combate “Mi reino por un caballo”.
Los más brutos y salvajes países de la región latinoamericana también tienen puntos en común:
MEXICO. La Patria es primero. La frase la pronunció el caudillo Don Vicente Guerrero, cuando corría el año 1819. La Independencia mexicana parecía flaquear, y astutamente el virrey Juan Ruiz de Apodaca prometer conceder un indulto a los rebeldes a cambio de la deposición de armas. Pedro Guerrero, padre de Vicente y realista, es enviado a dialogar con su hijo para negociar los términos de la rendición. Mientras suplica Don Pedro, el general Vicente Guerrero pronuncia: “Señores, este es mi padre que ha venido a ofrecerme el perdón de los españoles y un trabajo como general español. Yo siempre lo he respetado, pero la Patria es Primero”
ARGENTINA. En Unión y Libertad. Expresión utilizada por primera vez como lema en las monedas de plata y oro acuñadas en Potosí por orden de la Asamblea del Año XIII​ durante la guerra de la Independencia emprendida por las Provincias Unidas del Río de la Plata para emanciparse de la corona española.
El lema (no oficial) Uruguayo es Libertad o muerte. El lema Colombiano es Libertad y Orden. El lema Ecuatoriano es Dios, Patria y Libertad que coincide con el lema Dominicano. En general los lemas característicos latinoamericanos son frases emancipatorias del Reino Español; esto tiene que ver con que la construcción de un Estado Nación propia estuvo relacionada con la liberación de un órgano imperial y las élites criollas tuvieron motivos específicos de sublevación ante la poca representatividad que pretendían otorgarles la metrópoli. Incluso parte de esta lógica el famoso lema del tan entrañable vecino andino Por la razón o la fuerza (Chile).
Los lemas internacionales también presentan una diversidad interesante:
INDIA. La verdad sola triunfa. “Satyameva Jayate” en devanagari. Es un mantra hindú que se adoptó como lema en 1950 ante la constitución de la República India. La proclama reivindica luchas independentistas como la de Gandhi, fiel a una tradición estoica y antibelicista.
CHINA. 起来! 不愿做奴隶的人们! o ¡Levantaos, aquellos que rehúsan ser esclavos!. Es uno de los lemas chinos, inscripto también en su himno. Las historias populares sugieren que la letra del himno fue escrita en papel de tabaco antes de ser arrestado su autor en Shanghái y ser encarcelado por el Kuomintang en el año de 1935. La canción, con alteraciones menores, resurgió como tema patriótico en el año de 1935 en la película hijos e hijas en tiempo de tormenta. Fue usado oficialmente en 1949 en la Conferencia de Praga.
SIRIA. Unidad, libertad, Socialismo. Lema acuñado con la llegada del Partido Baaz al gobierno con el golpe de Estado en 1963. Partido pan-árabe de una fuerte tendencia nacionalista y secular, con una definición de socialismo no marxista.
CANADA. De mar a mar. Sin palabras.
FIYI. Teme a Dios y honra a la Reina. Contundente aliado de la Commonwealth.
Por último, los lemas históricos de las eras pasadas:
SACRO IMPERIO ROMANO GERMÁNICO. Hágase la justicia aunque perezca el mundo. Lema propio, en realidad, de Fernando I emperador desde el año 1558.
REINO DE PRUSIA. A cada uno lo suyo o Suum cuique, en latín. Y a los franceses les tocó la peor parte parece. Recordemos a este Reino, que supo poner a los galos de rodillas, como se debe.
Y como no recordar a las repúblicas socialistas que pusieron mucho empeño en cada identidad nacional: República Soviética China, ¡Proletarios de todos los países, uníos!; República Soviética Húngara, ¡Proletarios de todos los países, uníos!; República Socialista de Rumania, ¡Proletarios de todos los países, uníos!; Unión Soviética, ¡Proletarios de todos los países, uníos!
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2017.11.23 16:34 Gon_zo2 Proceso constituyente. Políticas creíbles y presupuestos que hablen de cambios en las personas.

NOTA introductoria: esta propuesta se engloba dentro del apartado de Reforma del Estado, y en concreto en la reforma de la Administración Pública (tema a discutir en la mañana del sábado 25 según la agenda propuesta). Voy a intentar ser lo más sencillo que pueda explicando algo complejo (a riesgo de ser simplista), así que si llegáis a leerla hasta el final sin perderos para mí ya será un triunfo . Yo trabajo acompañando procesos de reforma de la administración ligadas al presupuestos públicos y pretendo no caer en la jerga del sector.. si lo hago, por favor, decídmelo en los comentarios y actualizaré el texto para que sea lo más accesible posible y así cualquiera pueda leerlo. Gracias de antemano!

Propuesta: Políticas creíbles y presupuestos que hablen de cambios en las personas. Introducción progresiva de la presupuestación por resultados (PpR) en nuestra Administración.

¿No os parece que cada vez es más lejana la relación entre la gente y las decisiones de un ministro o un consejero de una comunidad autónoma? En nuestro país, el diálogo de fuerzas que se pretende entre votante, representantes políticos y gobierno es apenas existente - aparte de los gritos y repuestas socarronas- y no tiene herramientas eficaces para que el debate sea más fructífero. O gobierno yo e impongo todo, o nada. Lo hemos visto recientemente, cuando se ha abierto el arco parlamentario a nuevas formaciones, pero el debate sigue sin producir apenas nada nuevo que no sea lo que quiera el gobierno. Los presupuestos se aprueban con apoyos de partidos que en teoría son contrarios a las reformas que contienen esos presupuestos. Más aun, el presupuesto recién aprobado apenas se cumple en la práctica, ya que la diferencia entre lo aprobado y lo ejecutado es muy elevada (ej. un 38% más de lo presupuestado en Defensa y 9.000 millones sin gastar en investigación y desarrollo en el periodo 2012-2015. más info aqui. Incluso grandes gastos se han hecho sin la aprobación del parlamento (por ejemplo, el rescate bancario, que nos afecta a nuestra generación y a las que vienen).
En mi opinión, esta débil relación entre representados – representantes - políticas públicas (con un presupuesto que las haga viables), socaba la democracia porque la vacía de contenido. De seguir este rumbo, seguramente los votantes irán dejando de tener la posibilidad de tener una opinión crítica basada en datos para escoger su voto, e irán desconfiando más y más en la política como medio de solución de los problemas de la sociedad; cada vez es más difícil saber qué va a hacer el gobierno realmente (hay menos y menos contenido en los programas electorales de los partidos clásicos, que han sido los más votados); cada vez es más difícil ponerse de acuerdo entre diferentes partidos para conseguir un cambio en la política y su presupuesto (al clásico acuerdo que sugería Anguita en base a Programa-Programa-Programa habría que añadirle otra P, Presupuesto, para que fuera más creíble el acuerdo de partidos). El legislativo ve reducida su capacidad para controlar lo que realmente está realizando el ejecutivo; se ha criticado a España porque actualmente el sistema oficial no permite seguir el presupuesto a un nivel de detalle necesario para hablar de problemas concretos (1). Ni hablemos de lo difícil que es saber por los documentos oficiales el impacto de los recortes presupuestarios en términos de personas que dejan de recibir un servicio o un derecho. La democracia, en definitiva, se vacía de contenido sin instrumentos que permitan caminar por la cadena entre las personas y el impacto de las políticas.
Para fortalecer esta relación, entre otras cosas, es necesario dotarse de herramientas que hagan posible la vinculación entre lo que se dice y lo que se hace. El proceso presupuestario puede contribuir enormemente a transparentar esa relación y aumentar la capacidad de llegar a acuerdos políticos sobre los problemas de la gente. Pero tiene que ser un presupuesto que hable de lo que quiere hacer la política en la población. Un ejemplo general en política social: vamos a bajar en 50% el número de personas que están bajo el umbral de riesgo de exclusión en esta legislatura, y para esto hacen falta 5.000 millones de euros, para pagar 2.000 nuevas plazas de asistencia social, equipamiento X, reubicación de personal de otras tareas no prioritarias, etc.).
Aunque os parezca mentira, en España no existe una vinculación entre lo que contiene el programa del partido con mayor apoyo parlamentario, el acuerdo de gobierno, el presupuesto aprobado anualmente y lo que realmente se ejecuta en el presupuesto. Sería lo lógico, ¿no? Como ejemplo os animo a ojear en diagonal el presupuesto de educación, en el programa presupuestario de educación secundaria (para el que quiera verlo pongo el link aqui!). Ese documento es el que permite a los diputados (y al ciudadano) entender lo que pretende el presupuesto y discutirlo. Os animo a encontrar allí, el resultado concreto para los alumnos/as que pretende la nueva ley de educación: por ejemplo, ¿Cuál es la mejora en la nota de lecto-escritura o en matemáticas que se pretende con este presupuesto? ¿Cuántos alumnos están matriculados en relación al total en educación secundaria? ¿Se quedan niños/as fuera del sistema? ¿Si el abandono escolar es un problema tan importante como dice la política, cuántos alumnos queremos que no abandonen la educación en 2019? ¿cuál es la tendencia de abandono escolar? ¿ha tenido algún impacto (positivo o negativo) el recorte en profesores de apoyo en los coles en la tendencia abandono escolar? ¿Cuál es el resultado que España pretende obtener en el siguiente informe internacional PISA con esta asignación de presupuesto? Ya os adelanto que sólo veréis un número de matriculados y orientaciones vagas sobre lo importante que son temas como el abandono escolar, pero sin cuantificar lo grande es el problema ni presentar una estrategia de lucha los problemas identificados.
Una herramienta eficaz que las administraciones modernas implementan para vincular política y presupuesto es la Presupuestación por Resultados (PpR). Este enfoque, tiene muchas variantes dependiendo de lo que decida cada país, pero el principio fundamental es bastante simple: producir herramientas que hagan creíble la política y su presupuesto, permitiendo la discusión sobre el uso de los recursos públicos. Con la implantación de este enfoque ya no se trataría de discutir que hay que asignar 2.000 millones más en educación, sino argumentar que si lo que queremos es acabar en 10 años con el abandono escolar, para eso se necesitan 2.000 millones con tal y cual estrategia (más profesores en zonas de mayor exclusión, más infraestructuras, conciertos en zonas de características específicas, etc.). O al contrario, podríamos saber cuántos niños han sufrido abandono escolar debido a los recortes en educación de 4.000 millones. Se trata de repensar cada política principal y asignar presupuesto a conseguir metas cuantificadas para 4 o 5 años (que es cuando las políticas comienzan a dar frutos). El enfoque incluso llegaría a plantear aumentar los impuestos para financiar una cierta medida, o aumentar la deuda porque se generará más beneficio que el coste del préstamo.
La gente no lo sabe, pero en muchas Administraciones (no sólo España) se presupuesta tradicionalmente en base a incrementos de presupuesto respecto al año anterior, sin expresar en ningún sitio lo que se va a hacer y sin presentar el coste de las viejas y nuevas políticas (2). Por el contrario, se asignan recursos a los órganos de gobierno (ej. Consejería de Asuntos Sociales) pero no sabemos a qué se comprometen a conseguir con ese presupuesto y si el presupuesto es suficiente (o no) para ir acabando con el problema en el mediano plazo. Parece increíble, pero es así.
Con la reforma de la adminsitracion propuesta aquí (el PpR), se trata de vincular el presupuesto a un cambio en las personas. Por ejemplo, un cambio en la población relacionado con la política social sería “la reducción del 50% del número de niños/as en riesgo de pobreza en cuatro años”. Os invito a encontrar una política que tenga este objetivo y que además cuantifique cuanto presupuesto necesita para conseguir una reducción en tres o cuatro años. Parece mentira que no sea así, pero el presupuesto actualmente no permite vincular los cambios presupuestarios de una nueva política en el mediano plazo. Otros países sí consiguen está vinculación, y no son solo los nórdicos, también tienen PpR países con muy diferente nivel de desarrollo (Reino Unido, Sudáfrica o Nicaragua).
En definitiva, con el nuevo enfoque PpR ya no se trataría de aumentar el presupuesto del área de asuntos sociales, sino discutir qué estrategia y qué presupuesto es necesario para reducir el número de niños/as que existe en riesgo de pobreza. Quizá así podamos discutir mejor (ciudadanos y diputados) a la hora de elegir apoyar una política (ej. ¿Que quiere conseguir el partido político X en educación? ¿Coincido con las metas? ¿las cumplió la última vez que se presentó a las elecciones? ¿quiere gastar menos en educación y conseguir menos abandono escolar... es eso posible?). Esta herramienta, permite en definitiva elevar el nivel de la discusión. Qué grande sería que partidos diferentes de la izquierda pudieran acordar una alianza para conseguir formar gobierno entorno a 10 pactos creíbles y presupuestados (1 en educación, 1 salud, 1 en protección social, 1 en desigualdad…).
Este enfoque además permitiría diseñar políticas basadas en evidencia científica (¿es verdad que a menos profesores mayor aprendizaje en matemáticas?), refinar las políticas por medio de evaluaciones (¿por qué no se consiguen los resultados previstos aunque el presupuesto es mayor?), comparar el progreso en diferentes partes del territorio, diseñar estrategias diferenciadas por población... Más aún, en nuestro país una reforma que introdujera la presupuestación por resultados en el mediano plazo ayudaría a coordinar mejor los esfuerzos de la administración central, la Comunidad Autónoma y los Ayuntamientos. Por ejemplo, en cuestiones tan importantes como la lucha contra la creciente desigualdad económica. Con estas herramientas se podrían discutir la introducción a la vez, de un paquete de cambios que incluyan impuestos más progresivos (nivel central y autonómico), prestaciones sociales directas (nivel autonómico) y los servicios de proximidad y seguimiento a población vulnerable (nivel ayuntamientos). Todos con el objetivo de reducir la desigualdad en España en 4 años a niveles anteriores a la crisis, y estar en la media europea en 8 años, para lo que se necesita un presupuesto de X.
Aunque parezca sencilla la idea, este enfoque de presupuestación por resultados es un proceso de gran calado que implica una reforma de la administración profunda para finalmente dotar a la sociedad de una herramienta potente. La experiencia de otros países nos enseña que hay que ir introduciéndola poco a poco. Solo en el Reino Unido una reforma similar llevo más de 17 años en aplicarse a todo el gobierno. No obstante, se pueden conseguir avances significativos en periodos más cortos como se ha demostrado en el Perú, donde en 8 años de Gestión por Resultados se ha conseguido reducir la desnutrición infantil debido a cambios en los programas presupuestarios ahora más orientados a resultados.
Otro elemento a considerar, es que esta herramienta es lo suficientemente razonable como para que un amplio número de partidos políticos quieran impulsarla en el marco de un represamiento de la prestación de servicios de la Administración, lo que aumenta sus posibilidades de implementación. Más aun, puedo presentaros ejemplos en el contexto internacional donde tanto partidos de derecha como de izquierda la están utilizando sistemas de presupuestación por resultados como medio de aumentar de la eficacia del gasto público.
Si has llegado leyendo hasta aquí, tienes todo mi respeto!! Muchas gracias..
Estoy a vuestra disposición para cualquier duda. Me presto a trabajar en cualquier grupo que salga de este “repensar el país” sobre reforma de la Administración. Vivo en Almería, así que si esta propuesta es votada en reddit y seleccionada podría desplazarme a Córdoba para conversarlo con otrxs compañerxs, si lo estima la organización.
Notas (1) Open Budget Survey, Spain. https://www.internationalbudget.org/wp-content/uploads/OBS2015-CS-Spain-Spanish.pdf)
(2) Podemos fue líder en presentar una memoria económica adjunta al programa electoral, que en el sector se llama un Marco Fiscal de Mediano plazo, en el que se podía saber a nivel macro cómo se iba a financiar sus principales políticas y como iban a cumplir con los objetivos de déficit en el mediano plazo. La idea de hacer presupuestos pensando en las personas ya está ahí presente. Hay que seguir esa idea hacia los presupuestos de educación, salud, etc. Eso requiere mucha planificación, trabajo de técnicos, consulta al sector, diseño de sistemas de seguimiento, hacer evaluaciones, discutir con otras fuerzas políticas los objetivos, defender el presupuesto, cambiar la mentalidad de ejecución del gasto en mandos intermedios, dejar cierta libertad a los gestores de programas presupuestarios para innovar, reconocer el trabajo a los gestores que se esfuercen, etc..
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2017.07.29 13:00 felipostero Que nadie se crea las milongas SIONISTAS, sobre el derecho para ocupar Palestina, del supuesto "pueblo" judío. Historia de la creación del régimen sionista colonial y genocida de ISRAEL.

Israel ¿Quién es el enemigo? por Thierry Meyssan
Cada cual tiene su propia opinión para explicar las masacres que el Estado de Israel está cometiendo en Gaza. En los años 1970-1980 eran vistas como una expresión del imperialismo anglosajón. Pero hoy muchos interpretan esas matanzas como un conflicto entre judíos y árabes. Pasando en revista unos 4 siglos de Historia, Thierry Meyssan, analista y consultante de varios gobiernos, analiza el origen del sionismo, sus verdaderas ambiciones y señala el verdadero enemigo.
Red Voltaire Damasco (Siria) Actualizado 26 Julio, 2017.
La guerra que desde hace 66 años ha venido librándose ininterrumpidamente en Palestina atraviesa una nueva etapa con las operaciones israelíes «Guardianes de nuestros hermanos» y «Roca indestructible», extrañamente traducidas en la prensa occidental como «Margen Protector».
Es evidente que Tel Aviv –que optó por explotar la desaparición de 3 jóvenes israelíes para desencadenar estas operaciones militares y «arrancar de raíz el Hamas» esperando poder explotar el gas de Gaza, conforme al plan ya enunciado en 2007 por el actual ministro de Defensa de Israel [1]– se ha visto superado por la reacción de la Resistencia palestina.
La Yihad Islámica respondió disparando cohetes de alcance medio, muy difíciles de interceptar, que se agregaron a los que dispara el Hamas.
La violencia de los acontecimientos, que ya han costado la vida a más de 1 500 palestinos y a 62 israelíes (con la salvedad de que las cifras israelíes están sometidas a una férrea censura militar y probablemente son minimizadas), ha provocado una ola de protestas en el mundo entero. Además de sus 15 miembros, el Consejo de Seguridad de la ONU –reunido el 22 de julio– escuchó las intervenciones de otros 40 Estados que decidieron expresar su indignación ante el comportamiento de Tel Aviv y su «cultura de la impunidad». Al extremo que, en vez de las 2 horas habituales, la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la «crisis de Gaza» duró 9 horas [2].
Simbólicamente, Bolivia declaró Israel «Estado terrorista» y abrogó el acuerdo de libre circulación firmado con ese país. Pero las declaraciones de protesta generalmente no vienen acompañadas de ayuda militar para los agredidos, con excepción de la de Irán y, simbólicamente, la de Siria. Estos dos países respaldan a la población palestina a través de la Yihad Islámica –la rama militar del Hamas– sin apoyar su rama política, que es miembro de la Hermandad Musulmana, y también aportan su respaldo al FPLP-CG [Frente Popular por la Liberación de Palestina-Comando General].
Al contrario de lo sucedido durante las operaciones anteriores («Plomo fundido» en 2008 y «Columna de nubes», traducida está última en Occidente como «Pilar defensivo»), los dos Estados que protegen a Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos y el Reino Unido) facilitaron esta vez la elaboración de una declaración del presidente del Consejo de Seguridad donde se subrayan las obligaciones humanitarias de Israel [3]. Más allá de la cuestión fundamental de un conflicto que sigue sin resolver desde 1948, lo que estamos viendo es un consenso para expresar una condena mínima del uso desproporcionado de la fuerza por parte de Israel.
Sin embargo, tras este aparente consenso se esconden análisis muy diferentes: algunos autores interpretan el conflicto como una guerra de religión entre judíos y musulmanes mientras que otros lo ven como una guerra política según un esquema colonial clásico. ¿Cuál es la realidad?
¿Qué es el sionismo?
A mediados del siglo XVII, los calvinistas británicos se reagruparon alrededor de Oliver Cromwell y cuestionaron la fe y la jerarquía del régimen imperante en Gran Bretaña. Después de derrocar la monarquía anglicana, el «Lord protector» pretendió permitir al pueblo inglés alcanzar el estado de pureza moral necesario para atravesar una tribulación de 7 años, acoger el regreso de Cristo y vivir apaciblemente con él durante 1 000 años (el «Millenium». Para ello, según su interpretación de la Biblia, había que dispersar a los judíos por todo el mundo, reagruparlos después en Palestina y reconstruir allí el templo de Salomón. Bajo esa perspectiva, Oliver Cromwell instauró un régimen puritano, anuló en 1656 la medida que prohibía a los judíos instalarse en Inglaterra y anunció que su país se comprometía a crear en Palestina el Estado de Israel [4].
Al ser derrocada la secta de Cromwell, al final de la «Primera Guerra Civil Inglesa», y resultar muertos o exilados sus partidarios, se restableció la monarquía anglicana y esta abandonó el sionismo –o sea, el proyecto de creación de un Estado para los judíos. Pero resurgió en el siglo XVIII, con la «Segunda Guerra Civil Inglesa» –así se denomina en los manuales de Historia de la enseñanza secundaria del Reino Unido– que el resto del mundo conoce como la «Guerra de Independencia de los Estados Unidos» (1775-83). Contrariamente a lo que todo el mundo cree, esa guerra no se basó en los ideales de la Ilustración, que más tarde animaron la Revolución Francesa, sino que fue financiada por el rey de Francia y se libró por motivos religiosos y al grito de «¡Nuestro Rey es Jesús!».
George Washington, Thomas Jefferson y Benjamin Franklin, por sólo mencionarlos a ellos, se presentaron como los sucesores de los partidarios exilados de Oliver Cromwell. Lógicamente, Estados Unidos retomó el proyecto sionista.
En 1868, la reina Victoria designó como primer ministro de Inglaterra al judío Benjamin Disraeli, quien propuso conceder algo de democracia a los descendientes de los partidarios de Cromwell para poder apoyarse sobre todo el pueblo y extender por el mundo el poder de la Corona. Sobre todo propuso una alianza con la diáspora judía como medio de aplicar una política imperialista cuya vanguardia sería precisamente esa diáspora. En 1878, el propio Disraeli incluyó «la restauración de Israel» en el orden del día del Congreso de Berlín sobre la nueva repartición del mundo.
Fue sobre esa base sionista que el Reino Unido restableció relaciones con sus ex colonias de América, ya convertidas en Estados Unidos, al término de la «Tercera Guerra Civil Inglesa», denominada en Estados Unidos como «American Civil War» y en Europa continental como la «Guerra de Secesión» (1861-1865), en la que salieron vencedores los WASP (White Anglo-Saxon Puritans) sucesores de los partidarios de Cromwell [5]. También en este caso es de manera totalmente errónea que se presenta esa guerra como una lucha contra la esclavitud sin tener en cuenta que 5 Estados del norte todavía seguían practicando esa forma de explotación.
O sea, casi hasta el final del siglo XIX, el sionismo es un proyecto exclusivamente puritano y anglosajón al que se suma sólo una élite judía. Pero es firmemente condenado por los rabinos, quienes interpretan la Torah como una alegoría y no como un plan político.
Entre las consecuencias actuales de esos hechos históricos está el que haya que reconocer que el sionismo, además de plantear como objetivo la creación de un Estado para los judíos, también sirvió de base a la fundación de Estados Unidos. A partir de esa conclusión, la cuestión de saber si las decisiones políticas de ese conjunto se toman en Washington o en Tel Aviv deja de tener relevancia. La misma ideología controla el poder en ambos países. Por otro lado, al ser el sionismo el elemento que permitió la reconciliación entre Londres y Washington cuestionarlo es atacar la base misma de esa alianza, la más poderosa del mundo. La adhesión del pueblo judío al sionismo anglosajón.
En la historia oficial actual generalmente se pasa por alto el periodo del siglo XVII al siglo XIX y se presenta a Theodor Herzl como el fundador del sionismo. Sin embargo, según las publicaciones internas de la Organización Sionista Mundial, eso también es falso.
El verdadero fundador del sionismo contemporáneo no es un judío sino un cristiano dispensionalista.
El reverendo William E. Blackstone era un predicador estadounidense que consideraba que los verdaderos cristianos no tendrían que sufrir las duras pruebas del fin de los tiempos. Predicaba que los verdaderos cristianos serían sustraídos a la batalla final y enviados al cielo (el llamado «arrebatamiento de la Iglesia», en inglés «the rapture»). Para el reverendo Blackstone, los judíos librarían esa batalla, de la que saldrían además convertidos a la fe del Cristo victorioso.
Es la teología del reverendo Blackstone lo que sirvió de base al inquebrantable apoyo de Washington a la creación de Israel. Y eso sucedió muchos antes de la creación del AIPAC y de que ese grupo de presión proisraelí tomara el control del Congreso de Estados Unidos. En realidad, el poder de ese grupo de presión no reside tanto en su dinero y su capacidad para financiar campañas electorales como en esa ideología, que aún sigue vigente en Estados Unidos [6]. Por muy estúpida que pueda parecer, la teología del «arrebatamiento» es hoy en día muy poderosa en Estados Unidos. Incluso se ha convertido en un fenómeno de librería y ha llegado a las pantallas cinematográficas (Ver el film Left Behind, con Nicolas Cage, cuyo estreno está programado para el mes de octubre).
Theodor Herzl era un admirador del comerciante de diamantes Cecil Rhodes, el teórico del imperialismo británico y fundador de Sudáfrica, de Rhodesia (a la que incluso dio su nombre) y de Zambia (ex Rhodesia del Norte). Herzl no era israelita y ni siquiera le había hecho la circuncisión a su hijo. Ateo, como muchos burgueses europeos de su época, Herzl recomendó al principio la asimilación de los judíos, estimando incluso que debían convertirse al cristianismo. Sin embargo, retomando la teoría de Disraeli, Herzl concluyó que la mejor solución era hacerlos participar en el colonialismo británico creando un Estado judío, en la actual Uganda o en Argentina, así que siguió el ejemplo de Cecil Rhodes con la compra de tierras y con la creación de la Agencia Judía. Blackstone logró convencer a Herzl de que debía vincular las preocupaciones de los dispensionalistas con las de los colonialistas.
Para eso bastaba con estipular que la creación de Israel debía ser en Palestina y justificarla con referencias bíblicas. Gracias a esa idea bastante simple Blackstone y Herzl lograron que la mayoría de los judíos se sumara a su proyecto. Hoy en día Herzl está enterrado en Israel –en la cima del Monte Herzl– y el Estado israelí puso en su ataúd la Biblia anotada que Blackstone le había regalado.
Así que el objetivo del sionismo nunca fue «salvar al pueblo judío dándole una patria» sino hacer triunfar el imperialismo anglosajón asociando los judíos a esa empresa. Además, no sólo el sionismo no es un producto de la cultura judía sino que la mayoría de los sionistas nunca fueron judíos, mientras que la mayoría de los judíos sionistas no son israelitas [7]. Las referencias bíblicas, omnipresentes en el discurso oficial israelí, sólo reflejan el pensamiento del sector creyente del país y su principal función no es otra que convencer a la población estadounidense.
Fue durante ese periodo cuando se inventó el mito del pueblo judío. Hasta aquel momento los judíos se habían considerado como personas pertenecientes a una religión y reconocían que sus correligionarios europeos no eran descendientes de los judíos de Palestina sino de otras poblaciones que se habían convertido a esa religión durante el transcurso de la Historia [8].
Blackstone y Herzl fabricaron artificialmente la idea según la cual todos los judíos del mundo serían descendientes de los antiguos judíos de Palestina. A partir de ese momento el término «judío» comienza a aplicarse no sólo a la religión israelita sino que pasa a designar también una etnia. Basándose en una lectura literal de la Biblia, todos los judíos pasan así a ser beneficiarios de una promesa divina sobre la tierra palestina.
El pacto anglosajón para la creación de Israel en Palestina
La decisión de crear un Estado judío en Palestina fue tomada conjuntamente por los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos. La negoció el primer juez judío de la Corte Suprema estadounidense, Louis Brandela, bajo los auspicios del reverendo Blackstone, y fue aprobada tanto por el presidente estadounidense Woodrow Wilson como por el primer ministro británico David Lloyd George después de los acuerdos franco-británicos Sykes-Picot, en los que Francia y Gran Bretaña se repartían el «Medio Oriente». Este acuerdo sólo se hizo público de forma paulatina.
Al futuro secretario de Estado británico para las Colonias Leo Amery se le confió la tarea de instruir a los veteranos del «Cuerpo de Muleros de Sión» para crear, con los agentes británicos Ze’ev Jabotinsky y Chaim Weizmann, la «Legión Judía» en el seno del ejército británico.
El 2 de noviembre de 1917, el ministro británico de Relaciones Exteriores, Lord Balfour, envió a Lord Walter Rotschild una carta abierta en la que se comprometía a crear un «hogar nacional judío» en Palestina. El presidente estadounidense Woodrow Wilson incluyó la creación de Israel entre sus objetivos de guerra oficialmente reconocidos (es el n° 12 de los 14 puntos presentados al Congreso de Estados Unidos el 8 de enero de 1918) [9].
Todo ello demuestra que la decisión de crear el Estado de Israel no tiene nada que ver con la masacre contra los judíos desatada 20 años después en Europa, durante la Segunda Guerra Mundial.
El 3 de enero de 1919, durante la conferencia de paz de París, el emir Faisal –hijo del sharif de la Meca y futuro rey del Irak británico– firmó con la Organización Sionista Mundial un acuerdo donde se comprometía a respaldar la decisión anglosajona. Así que la creación del Estado de Israel, concretada en contra de la población de Palestina, también contó con la complicidad de las monarquías árabes. En aquella época, el sharif de la Meca Husein ben Ali no interpretaba el Corán como lo hace el Hamas, no pensaba que «una tierra musulmana no puede ser gobernada por no musulmanes». La creación jurídica del Estado de Israel.
En mayo de 1942, las organizaciones sionistas realizaron su congreso en el hotel Biltmore de Nueva York. Los participantes decidieron convertir el «hogar nacional judío» de Palestina en el «Commonwealth judío» (referencia al Commonwealth brevemente instaurado por Cromwell en lugar de la monarquía británica) y autorizar la inmigración masiva de los judíos hacia Palestina. En un documento secreto se fijaron 3 objetivos muy precisos:
En aquel momento, casi todos los participantes en el congreso de Nueva York ignoraban que la «solución final de la cuestión judía» (die Endlösung der Judenfrage) acaba de entrar en aplicación secretamente en Europa.
En definitiva, cuando los británicos ya no hallaban qué hacer para complacer simultáneamente a los judíos y los árabes, la ONU –que sólo contaba entonces con 46 Estados miembros– propuso un plan de partición de Palestina a partir de las indicaciones que le habían proporcionado… los británicos. Debía crearse un Estado binacional conformado por un Estado judío, un Estado árabe y una zona «bajo régimen internacional especial» para administrar los lugares sagrados (Jerusalén y Belén). El proyecto fue adoptado mediante la Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU [10].
Sin esperar por la continuación de las negociones, el presidente de la Agencia Judía, David Ben Gurión, proclama unilateralmente el Estado de Israel, inmediatamente reconocido por Estados Unidos. Los árabes que vivían en territorio israelí se vieron sometidos a un régimen de ley marcial, se limitaron sus desplazamientos y sus pasaportes fueron confiscados. Los países árabes que acababan de alcanzar la independencia decidieron intervenir pero, al no disponer de ejércitos ya conformados, fueron rápidamente derrotados. Durante aquella guerra, Israel procedió a una limpieza étnica y obligó no menos de 700 000 árabes a huir de sus hogares.
La ONU envió como mediador al conde Folke Bernadotte, diplomático sueco que había salvado miles de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. El conde Bernadotte comprobó que los datos demográficos transmitidos por las autoridades británicas eran falsos y exigió que se aplicara plenamente el plan de partición previsto para Palestina. No está de más recordar en este punto que la Resolución 181 implica el regreso de los 700 000 árabes expulsados de sus tierras, la creación de un Estado árabe y la internacionalización de Jerusalén.
El conde Folke Bernadotte, enviado especial de la ONU, fue asesinado el 17 de septiembre de 1948, por orden del futuro primer ministro de Israel, Yitzhak Shamir.
La Asamblea General de la ONU reaccionó adoptando la Resolución 194, que reafirma los principios ya enunciados en la Resolución 181 y proclama además el derecho inalienable de los palestinos a regresar a su tierra y a ser indemnizados por los perjuicios sufridos [11].
Sin embargo, Israel –que mientras tanto había arrestado, juzgado y condenado a los asesinos de Bernadotte– fue admitido como miembro de la ONU, después de comprometerse también a respetar y aplicar sus resoluciones. Inmediatamente después de la admisión de Israel como Estado miembro de la ONU, los asesinos del enviado de la ONU fueron amnistiados y el individuo que había disparado sobre el conde se convirtió en guardaespaldas personal del primer ministro israelí David Ben Gurión.
Desde su admisión en la ONU, Israel ha violado constantemente las sucesivas resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad sobre la cuestión israelo-palestina. Sus vínculos orgánicos con dos de los miembros del Consejo de Seguridad con derecho de veto han mantenido a Israel fuera del alcance del derecho internacional. Israel se ha convertido así en un Estado offshore gracias al cual Estados Unidos y el Reino Unido pueden darse el lujo de fingir ser Estados que respetan el derecho internacional, cuando en realidad lo violan a través de ese seudo Estado.
Creer que la cuestión de Israel es un problema exclusivo del Medio Oriente es un error total y absoluto. Hoy en día, Israel opera militarmente en todo el mundo, como agente del imperialismo anglosajón. En Latinoamérica fueron agentes israelíes quienes organizaron la represión durante el intento de golpe de Estado contra el presidente de Venezuela Hugo Chávez, en 2002, y también en Honduras durante el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya, en 2009. En África, había agentes israelíes por todos lados durante la guerra de los Grandes Lagos y fueron ellos quienes organizaron la captura de Muammar el-Kadhafi. En Asia, agentes israelíes dirigieron el asalto y masacre contra los Tigres Tamiles, en 2009, etc. En cada ocasión, Londres y Washington juran que nada tienen que ver con lo sucedido. Por otro lado, Israel controla numerosas instituciones mediáticas y financieras, como la Reserva Federal estadounidense.
La lucha contra el imperialismo.
Hasta el momento de la disolución de la URSS era evidente que la cuestión israelí está vinculada a la lucha contra el imperialismo. Todos los antiimperialistas del mundo –incluyendo el Ejército Rojo japonés– apoyaban la causa palestina e incluso luchaban junto a los palestinos en el Medio Oriente.
Hoy en día, la globalización de la sociedad de consumo y la pérdida de valores que esta ha provocado han traído una pérdida de conciencia sobre el carácter colonial del Estado hebreo. Árabes y musulmanes son los únicos que siguen sintiéndose implicados en la causa palestina y dan pruebas de empatía con el destino de los palestinos, pero ignoran los crímenes israelíes cometidos en el resto del mundo y no reaccionan ante los demás crímenes del imperialismo.
Sin embargo, en 1979, el ayatola Ruholla Khomeini explicaba a sus seguidores iraníes que Israel no era más que una marioneta en manos de los imperialistas y que el único verdadero enemigo era la alianza entre Estados Unidos y el Reino Unido. Por el sólo hecho de haber expresado esa simple verdad, Khomeini fue caricaturizado en Occidente y los chiitas fueron presentados como herejes en Oriente. Hoy en día, Irán es el único Estado del mundo que envía armas y consejeros a la Resistencia palestina mientras que los regímenes sionistas árabes debaten amablemente con el presidente israelí por videoconferencia en medio de las reuniones del Consejo de Seguridad del Golfo [12].
Thierry Meyssan
[1] «Extendiendo la guerra del gas en el Levante», por Thierry Meyssan, http://www.voltairenet.org/article184792.htmlAl-Watan / Red Voltaire, 21 de julio de 2014.
[2] «Réunion du Conseil de sécurité sur le Proche-Orient et l’offensive israélienne à Gaza», Réseau Voltaire, 22 de julio de 2014.http://www.voltairenet.org/ecrire/article184903.html
[3] «Declaración de la Presidencia del Consejo de Seguridad sobre Gaza», Red Voltaire, 28 de julio de 2014.http://www.voltairenet.org/article184941.html
[4] Sobre la historia del sionismo, el lector puede remitirse al capítulo «Israel y los anglosajones» de mi libro L’Effroyable imposture 2, http://www.librairie-voltairenet.org/index.php?id_product=24&controller=productManipulations et désinformations, Edition Alphée, 2007. Los lectores encontrarán numerosas referencias bibliográficas en ese texto.
[5] The Cousins’ Wars: Religion, Politics, Civil Warfare and the Triumph of Anglo-America, por Kevin Phillips, Basic Books (1999).
[6] Ver principalmente American Theocracy (2006) de Kevin Phillips, excepcional historiador que fue consejero de Richard Nixon.
[7] Es importante recordar en este punto que el término «israelita» designa fundamentalmente a los hebreos seguidores de la ley de Moisés mientras que el término «israelí» es simplemente el gentilicio utilizado para designar a los ciudadanos de Israel. Nota de la «Red Voltaire».
[8] El lector interesado podrá consultar una interesante síntesis de los trabajos históricos sobre ese tema titulada Comment le peuple juif fut inventé (en español, “Cómo se inventó el pueblo judío”), por Shlomo Sand, Fayard, 2008.
[9] La formulación del punto 12 es particularmente oscura. Durante la conferencia de paz de París, en 1919, el emir Faisal invocó ese punto para reclamar el derecho de los pueblos que habían vivido bajo el yugo otomano a disponer de sí mismos. Y le respondieron que podía escoger entre una Siria bajo uno o varios mandatos. Para sorpresa de la delegación estadounidense, la delegación sionista argumentó por su parte que en el punto 12 el presidente Wilson se había comprometido a respaldar el Commonwealth judío. En definitiva, Wilson confirmó por escrito que había que interpretar el punto 12 como un compromiso de Washington a favor de la creación de la creación de Israel y de la restauración de Armenia. Ver «Les quatorze points du président Wilson», Réseau Voltaire, 8 de enero de 1918.http://www.voltairenet.org/ecrire/article159685.html
[10] «Résolution 181 de l’Assemblée générale de l’Onu», Réseau Voltaire, 29 de noviembre de 1947.http://www.voltairenet.org/ecrire/article153321.html
[11] «Résolution 194 de l’Assemblée générale de l’ONU», Réseau Voltaire, 11 de diciembre de 1948.http://www.voltairenet.org/ecrire/article153320.html
[12] «El presidente de Israel habló ante el Consejo de Seguridad del Golfo a fines de noviembre», Red Voltaire, 3 de diciembre de 2013.http://www.voltairenet.org/article181347.html
http://www.voltairenet.org/article184972.html
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2016.07.07 10:01 EDUARDOMOLINA Cuando Venezuela influía en el resultado. Antes del voto rogado era más fácil votar en Santiago de Chile que en Santiago de Compostela. Hasta Fraga se benefició de un censo inflado y envejecido. Ahora lo hicieron mayoritariamente a Unidos Podemos, pero sólo 120.000 de 1.920.000

Por Xosé Manuel Pereiro
http://ctxt.es/es/20160706/Politica/7071/voto-rogado-26J-Podemos-gana-en-el-voto-rogado-marea-granate.htm
"En el 26J, de las 1.920.000 personas registradas en el CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes, solo la burocracia es capaz de crear un ente imposible que sea a la vez residente y ausente) apenas 120.000 ejercieron su derecho a votar (y lo hicieron mayoritariamente a Unidos Podemos, según recopilaron aquí María Navarro y José Luis Marín). Pero no lo ejercieron ni mucho menos todos lo que lo solicitaron. Tanto Marea Granate, plataforma de residentes en el exterior constituida para remover obstáculos al voto, como distintas voces del partido ganador en los electores del exterior han denunciado la drástica caída de la participación desde que entró en vigor la vigente Ley que en 2011 estableció el voto rogado (la necesidad de solicitarlo para poder ejercer el derecho de sufragio). Desde las generales de 2008 a las actuales, la participación de los residentes ausentes bajó del 31,74% en aquellos comicios que le dieron la segunda legislatura a Zapatero al 4,95% en la primera victoria de Rajoy y al 4,97% y el 6,25% respectivamente en los partidos de ida y de vuelta de esta segunda victoria. Sin embargo, en lo que se refiere a las quejas partidarias, quizá deberían atender a aquella máxima de Teresa de Jesús de que “más lágrimas se derraman por las plegarias atendidas que por las no atendidas” .
“Cada vez que oigo a Errejón decir que la participación del CERA bajó del 31% al 5%, retrocedo en el tiempo y lo que oigo es una reivindicación del fraude. Lo de ahora es una chapuza, sobre todo por la gente joven que se está teniendo que ir, pero lo de antes no tenía las mínimas garantías. El censo estaba inflado, podían votar gobiernos extranjeros, había gente que compraba votos al peso…”. El periodista Anxo Lugilde recorrió los centros de la emigración de América Latina en épocas electorales a principios de la década de 2000 y lo que vio y comprobó lo plasmó en O voto emigrante. Viaxe pola zona escura da democracia española (Galaxia, 2007) que posteriormente convirtió en una tesis doctoral sobre la participación política de la emigración gallega de 1905 a 2010.
Lugilde no vio Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser pero sí su equivalente en las prácticas democráticas. El cobrador del club de jubilados de Avellaneda (Buenos Aires) aprovechaba la ruta y la baja cotización del peso argentino para comprar los votos a la par que los recibos. Era más que habitual llevar a correos los votos de toda la familia, o de los vecinos, o de quien fuese. No hacía falta identificarse. Había fiestas organizadas por partidos en las que se rogaba “venga con su documento de identidad”. Y una noticia en el diario Clarín, nunca desmentida, en la que se afirmaba que la Casa Rosada, el gobierno argentino, había estado recabando votos para el candidato socialista a la presidencia de la Xunta de Galicia en 2009.
En realidad, era más fácil votar en Santiago de Chile que en Santiago de Compostela. A cada ciudadano le llegaba el certificado y las papeletas y solo tenía que elegir su voto e introducirlo en el sobre homologado y todo en otro, acompañado del certificado. Como si en España bastase con incluir la tarjeta censal que llega a casa. Y no hacía falta irse a América para comprobar que la cosa no era muy fiable. Mirando el censo de entonces, el 7% de los gallegos del Nueva Orleans pre-Katrina tenían 90 años. En Buenos Aires y Montevideo arrancamos el milenio con nada menos que 32 oriundos de Galicia que tenían 110 años o más. Es de suponer que tal longevidad no era exclusiva de los nacidos en el noroeste.
En todo caso, los efectos se hacían notar. Solo dos casos: en las municipales de 2003, en Ferreira de Pantón (Lugo), una candidatura independiente se las prometía muy felices porque había obtenido la mayoría de los 1.300 votos depositados en urna. Hasta que vino el recuento CERA: 1.200 votos casi todos para el PP. El otro caso fue el del veraneante ilustre que dejó de serlo. En 1989, harto ya de estar harto de ser jefe de la oposición a Felipe González, Manuel Fraga no volvió a Madrid después del verano en Perbes y decidió presentarse como candidato a la presidencia de la Xunta. La votación fue ajustadísima (de hecho, PSOE y BNG tenían más votos, pero menos escaños) y la cosa se dirimió en la provincia de Ourense, donde se registraron irregularidades sin cuento y se produjo una rareza en el voto CERA: lo habitual era que ganase el PSOE, ya que, como es lógico en un sistema propio de la Restauración, lo normal era que ganase el partido en el Gobierno. En las otras tres provincias gallegas, el voto mayoritario fue a los socialistas, salvo allí, donde el voto a Fraga triplicó al del candidato Laxe. Posiblemente tuvieron algo que ver unas sacas llegadas de Venezuela, fuera de plazo, pero que sin embargo fueron aceptadas sin que el PSOE impugnase ni aquellas ni las otras irregularidades. Al parecer, Felipe estaba encantado de confinar a Fraga al Pontus Euxinus.
Las sacas de Venezuela volvieron a ser protagonistas 16 años después. Fraga también se la estaba jugando en unas elecciones, y los fardos venezolanos tardaban en llegar. “Solo ha llegado una parte muy pequeña de las papeletas allí emitidas, y las excusas que han dado no parecen satisfactorias”, se quejó el presidente-fundador del Partido Popular. El gobierno autonómico del PP había modificado la norma electoral para ampliar tres días el plazo de entrega y se había doblado la participación. En las revelaciones de Wikileaks apareció una conversación en la que Rajoy solicitaba al embajador norteamericano que se interesase por ese tema. Se sospechaba que el diputado número 38, que daba o quitaba la mayoría absoluta, dependía del voto exterior. Al final no fue así, pero los recuentos en las juntas electorales de A Coruña y Pontevedra parecían la caída de Saigón.
En A Coruña (y en Pontevedra era igual) el proceso duró tres o cuatro días y en la apertura de sobres echamos una mano todos los interesados, periodistas, magistrados, fotógrafos. En los sobres venía de todo. Desde quien adjuntaba la partida de defunción del votante para demostrar que aquello era un sindiós, hasta peticiones de trabajo, recados, cartas e incluso algún pasaporte. Tanto ojo echamos que una alcaldesa del PP me cogió de la mano y me llevó de peregrino-reo ante el presidente de la audiencia provincial, acusándome de revelación de secretos. “No voy a poder revelarlos si no me suelta”, me defendí. Al final, ni la acusación ni el recuento llegaron a nada y Fraga perdió las elecciones (y la alcaldesa su presa).
“La legislación española es de las más generosas en cuanto a conceder el derecho a voto”, señala Lugilde. “Ser elector con solo apuntarse consularmente solo se permite en España, Italia, Perú, Egipto, después de la primavera árabe y Bielorrusia. Otra cosa es cómo se puede, o no ejercer después ese derecho”. No todos los países permiten el voto exterior a sus ciudadanos. No lo hacen en Chile, Uruguay, Grecia, Malta, Chipre y Taiwán (de entre los que celebran elecciones en el interior, y según datos de IDEA Internacional). En bastantes casos –Argentina, Brasil, Perú, Croacia, Rusia, Finlandia, Islandia o Israel-- el único sistema permitido es el presencial, en una representación consular. En dos casos se permite el fax y en nueve el voto electrónico, en ambos casos en combinación con otros métodos.
Tampoco la condición de elector es para siempre en todas partes. En el Reino Unido se pierde el derecho a los 15 años de residir en el exterior. En Alemania a los 25, pero no se considera extranjero los países de la UE. Canadá retira el voto si has estado fuera más cinco años consecutivos y siempre exige que tengas intención de residir de nuevo en el país. Y no en todas partes existe el derecho a participar en todas las elecciones. No es fácil encontrar un método que combine secrecía de voto, facilidad para el elector y garantía democrática en la emisión (como en el viejo chiste comercial, algo que reúna las tres condiciones de bueno bonito y barato no existe, como máximo puede tener dos). Los dos métodos usados hasta ahora como mucho cumplen una condición.
Pero existe otro debate. Un marinero enrolado en un barco mercante nunca ha podido, ni puede, votar en las elecciones locales para definir la política urbanística de su pueblo. Tampoco un migrante senegalés que tenga hijos en edad escolar puede escoger la opción con el programa educativo que más le convenza. Pero sí influye con su voto un nacional de tercera generación en Venezuela que nunca ha vivido aquí y cuyo abuelo salió de ese mismo lugar cuando ni había luz eléctrica. Los residentes ausentes en Galicia son 440.000 personas (casi una de cada cinco anotadas en el CERA). Cien mil más que la población de provincias enteras como la de Lugo o la de Ourense. De hecho en esas dos provincias, como en muchos ayuntamientos, hay más electores que habitantes. ¿Quién elige qué?"
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2016.06.07 03:35 ShaunaDorothy Contienda en el Partido Laborista sacude a Gran Bretaña - Jeremy Corbyn: ¡La pesadilla de Tony Blair! (Noviembre de 2015)

https://archive.is/8Fwmk
Espartaco No. 44 Noviembre de 2015
LONDRES—Este verano, un cambio sorprendente ha sacudido el terreno de la política británica. Tras la derrota del Partido Laborista en la elección general de mayo, el dirigente laborista Ed Miliband renunció, lo cual condujo a elecciones internas por el puesto principal del partido. Jeremy Corbyn, miembro laborista del parlamento desde hace mucho tiempo, entró en la contienda con un programa proobrero y antiausteridad y se ha colocado rápidamente a la cabeza. La votación, por correo y en línea, está en marcha y el resultado será anunciado el 12 de septiembre. [Corbyn obtuvo una impresionante victoria con cerca del 60 por ciento de los votos.]
Tres de los cuatro candidatos —Andy Burnham, Yvette Cooper y Liz Kendal— están en la tradición antiobrera del “nuevo laborismo” de Tony Blair. Jeremy Corbyn es un bastión del ala izquierda del “viejo Partido Laborista” anterior a Blair. Corbyn, que es miembro del parlamento desde hace 32 años, ha votado contra la línea del partido unas 500 veces desde 2001. Y, a pesar de ello, hasta ahora ha logrado mantenerse en segundo plano, sin hacer olas.
El meteórico ascenso de Corbyn a la cabeza de la contienda por la dirigencia laborista ha sorprendido a prácticamente todo el mundo, incluido el propio Corbyn, y provocado pánico en el establishment del partido. A lo largo y ancho del país, trabajadores y jóvenes acuden en masa a los mítines para apoyar a Corbyn. Desde mayo, el partido ha triplicado su membresía hasta alcanzar unos 600 mil miembros; cientos de miles de personas se han adherido como miembros o han pagado la cuota de £3 (unos 80 pesos) para adherirse como simpatizantes y así poder votar por Corbyn. Horrorizados por el influjo masivo a favor de Corbyn, la dirección del partido ha lanzado una intensa campaña al estilo de las cacerías de brujas antirojos, vociferando que el partido está siendo invadido por “trotskistas” y otros elementos malignos. Los dirigentes actuales y anteriores del partido se lamentan de que una victoria de Corbyn dejaría al Partido Laborista “sin posibilidad de ganar las elecciones”. El aparato del partido está revisando frenéticamente las listas de nuevos miembros y hasta ahora ha logrado descalificar a más de 50 mil personas.
Corbyn no es, ni pretende ser, un marxista. Y, sin embargo, su campaña representa una oposición basada en la clase obrera al ala derechista, asociada a Blair, que actualmente dirige el partido. Un volante del 12 de agosto publicado por nuestros camaradas de la Spartacist League/Britain (reimpreso a continuación) da la bienvenida a la campaña de Corbyn, señalando que toca cuestiones en el interés de los trabajadores. Al mismo tiempo, aunque es posible apoyar las consignas principales de la campaña, los problemas fundamentales que enfrentan los explotados y oprimidos no pueden ser resueltos dentro del marco del viejo reformismo parlamentario laborista de Corbyn, que desde siempre ha sostenido el sistema capitalista.
El Partido Laborista fue fundado a inicios del siglo XX por la burocracia sindical para conseguir una voz en el parlamento. El viejo Partido Laborista ejemplificaba lo que el dirigente revolucionario ruso V.I. Lenin describió como un partido obrero burgués, con una base obrera controlada por una dirección y un programa procapitalistas. El componente definitorio era la conexión orgánica del partido con los sindicatos. Los sindicatos eran una parte integral de la estructura del partido: los miembros de los sindicatos afiliados se convertían más o menos automáticamente en miembros del partido y las cuotas sindicales eran su principal fuente de financiamiento.
Como dirigente del partido, Tony Blair se dio a la tarea de “modernizar” el partido. Dos décadas atrás declaró su intención de cortar la conexión con los sindicatos, para de ese modo transformar al Partido Laborista en un partido completamente capitalista como el Partido Demócrata en EE.UU. El “proyecto de Blair” ha tomado largo tiempo, no en poca medida porque los jefes del partido quieren mantener las donaciones sindicales, que siguen siendo la principal fuente de financiamiento del partido. Mientras tanto, la dirección procapitalista de los sindicatos se mantuvo aferrada al Partido Laborista, incluso después de que las bases de los sindicatos empezaron a considerarlo tóxico. Durante varios años, el Partido Laborista se mantuvo moribundo como partido reformista de la clase obrera. Finalmente, en marzo de 2014, una conferencia especial del partido votó desafiliar a los sindicatos dentro de cinco años. En una deliciosa ironía, los nuevos miembros que han inundado el partido en apoyo a Corbyn pueden hoy votar por él gracias a las nuevas reglas adoptadas en la conferencia del partido que desafilió a los sindicatos.
Corbyn insiste en que, de ser elegido, mantendrá la unidad con el ala derecha del partido. Pero el hecho real es que dos clases opuestas están enfrentándose dentro del marco de un solo partido. En una esquina se encuentran los blairistas, que tienen la mayoría de los miembros del parlamento, son desvergonzadamente leales a los banqueros de la City of London y buscan eliminar la conexión con los sindicatos. En la otra, Corbyn busca reconstruir el lazo del partido con los sindicatos, que lo apoyan abrumadoramente. En un mitin de campaña en Glasgow, la audiencia de mil personas aplaudió a rabiar cuando Corbyn declaró que no se avergonzaba de la conexión del partido con los sindicatos, sino que, por el contrario, estaba orgulloso de ella. Su campaña es increíblemente popular entre los obreros, que durante décadas han sufrido los efectos de derrotas importantes y durante incluso más tiempo han escuchado que deben saber cuál es su lugar.
Tras 18 años de gobiernos tories (conservadores) bajo Margaret Thatcher y su sucesor, los gobiernos laboristas de Tony Blair y Gordon Brown continuaron los ataques thatcheristas contra los sindicatos, los obreros y las minorías. Para la clase obrera, una afrenta importante ha sido la privatización y el desmantelamiento progresivos del Servicio Nacional de Salud (NHS), que ofrece servicios gratuitos de salud para todos. Sin embargo, el crimen que más se le reprocha a Blair es haber llevado a Gran Bretaña a la guerra en Irak, al lado de Estados Unidos. Al anunciar que si gana las elecciones ofrecerá disculpas por el papel de Gran Bretaña en la guerra de Irak, Jeremy Corbyn lanzó un misil contra los blairistas.
La prensa burguesa ha comparado la campaña de Corbyn con la del senador de Vermont, Bernie Sanders, apoyado por una parte de la seudoizquierda estadounidense. Sin embargo, hay una diferencia fundamental: la campaña de Corbyn busca reconstruir el “viejo Partido Laborista” reformista, mientras que Sanders contiende por la nominación del Partido Demócrata, un partido burgués. Sin importar cuan “socialista” se presente, Sanders es un político capitalista.
Más aún, existen diferencias sustanciales entre la política de ambos. Sanders respaldó las intervenciones militares estadounidenses en el extranjero, incluyendo Irak y Afganistán, se enlistó en la “guerra contra el crimen” (entiéndase contra la población negra) y apoyó una resolución del senado respaldando la masacre israelí de palestinos en Gaza de 2014. En contraste, Corbyn votó en el parlamento contra la invasión de Irak y contra las medidas en casa en nombre de la “guerra contra el terrorismo”, dirigidas principalmente contra los musulmanes. En un mitin al oeste de Londres, Corbyn recibió un estruendoso aplauso al denunciar los viles comentarios racistas del primer ministro David Cameron sobre “un enjambre” de inmigrantes. No es nada sorprendente que Corbyn cuente con apoyo entre las minorías negras y asiáticas británicas.
La campaña de Corbyn ha sido ridiculizada por los jefes del Partido Laborista, el partido Tory y la prensa derechista, que consideran que su estilo de socialismo debería extinguirse. El comediante escocés Frankie Boyle se burló de los críticos de Corbyn en la Cámara de los Lores: “Me divierte escuchar a los lores tories decir que Corbyn es un ‘anacronismo’. ¿Un tipo con peluca de pelo de caballo y que usa capa, que debe su puesto vitalicio al hecho de que su tátara-tatara-tatara abuelo tenía buen ojo para escoger a los esclavos más saludables?”.
Hablando de por qué Corbyn, de 66 años, cuenta con apoyo sustancial entre los jóvenes, uno de sus simpatizantes, citado por Seumas Milne en un artículo de The Guardian (5 de agosto), explicó: “La gente dice que es un viejo izquierdista o un viejo marxista, pero para mi generación sus ideas suenan bastante nuevas”. El reformismo del “viejo laborismo” de Corbyn se basa en el sueño de opio de readecuar el capitalismo británico para servir a los intereses de los trabajadores a través de la legislación en el parlamento y la nacionalización de la industria.
Corbyn argumenta a favor de la reindustrialización del país, que es en efecto necesaria, como lo es la completa regeneración de la infraestructura británica, reconstruyendo su oxidada base manufacturera y poniendo a la clase obrera de vuelta en empleos productivos. Pero los capitalistas financieros nunca decidirán abandonar los miles de millones que ganan a través de tratos bancarios, para en cambio invertir sin garantías en la reindustrialización del norte de Inglaterra. Para los capitalistas, la cuestión decisiva es invertir donde puedan obtener el mayor margen de ganancias, y eso no cambiará con las leyes aprobadas en el parlamento. El partido que la clase obrera necesita no es una nueva versión del “viejo laborismo” sino un partido revolucionario que dirija la lucha por la revolución socialista.
“Corbyn podría perder, ser depuesto o equivocarse, pero amo ese sonido, ese hermoso y suave sonido de Tony Blair sollozando”.
—Derek Wall, “Green socialist” [El socialista verde]
La campaña de Jeremy Corbyn para convertirse en dirigente del Partido Laborista tiene al ala derecha echando espuma por la boca —desde el Daily Mail y la prensa de Murdoch hasta Tony Blair y sus sucesores—. Corbyn ha atraído apoyo entusiasta de la juventud, los obreros y las minorías que están completamente hartas de la austeridad, el racismo y la guerra que han repartido los gobiernos tories y laboristas por años. He aquí, por primera vez en mucho tiempo, una campaña que se dirige a las sentidas necesidades de los trabajadores.
Corbyn se opone a los ataques del gobierno tory contra las prestaciones y el NHS, y está a favor de salarios y pensiones decentes para el sector público. Está a favor de renacionalizar servicios privatizados —el ferrocarril, el correo y la energía—. Todos los sindicatos principales están apoyando a Corbyn, en gran medida porque está a favor de revocar las leyes antisindicales. Llama por vivienda asequible, una necesidad desesperada de millones enfrentados con precios y rentas exorbitantes de vivienda. Su campaña está a favor de abolir las cuotas de las universidades y restaurar las becas estudiantiles. Corbyn se opone a la “guerra contra el terrorismo” del gobierno dirigida contra los musulmanes. Y para su crédito, denunció a la dirección laborista por ceder al racismo antiinmigrante del UKIP [Partido de la Independencia del Reino Unido] en el periodo previo a las elecciones generales.
La campaña de Corbyn aventaja por la izquierda a los nacionalistas burgueses del SNP [Partido Nacional Escocés] que barrieron con los laboristas en las elecciones en Escocia. A diferencia del SNP, Corbyn se opone a la OTAN y está a favor de sacar a Gran Bretaña de esta alianza militar imperialista. En contraste con algunos en la izquierda que aullaron junto con los imperialistas sobre Ucrania, Corbyn al menos pudo decir lo obvio: “Es la ofensiva de EE.UU. para expandirse al este la que se encuentra en las raíces de la crisis en la antigua república soviética” (Morning Star en línea, 17 de abril de 2014). También se opone a renovar el sistema de misiles nucleares Trident y ha llamado durante mucho tiempo por tropas inglesas fuera de Afganistán e Irak. Corbyn es crítico de la Unión Europea y llama por la cancelación de la deuda griega, que ha matado de hambre al pueblo griego. Sin embargo, mientras que nosotros, marxistas revolucionarios, nos oponemos por principio a la UE dominada por los imperialistas, Corbyn quiere reformarla, llamando por una “Europa mejor”.
Corbyn, un representante del ala izquierda del viejo Partido Laborista, honesto y principista, que sigue la tradición de Nye Bevan, Michael Foot y Tony Benn, es un orador elocuente por la causa del “socialismo” parlamentario. Todos los viejos gobiernos laboristas han servido lealmente a la clase capitalista británica —llevando a cabo ataques contra la clase obrera en casa, apoyando al imperialismo británico en sus guerras en el extranjero—. El Partido Laborista apoyó al imperialismo británico en la Segunda Guerra Mundial, presidió la sangrienta partición de la India, y en 1969 envió tropas a Irlanda del Norte. La unidad con el ala derecha del Partido Laborista ha sido un artículo de fe desde hace mucho tiempo para los laboristas de izquierda, incluyendo a Benn y a Corbyn, mientras que grupos reformistas como el Socialist Workers Party [Partido Obrero Socialista] y el Partido Socialista han ido a su vez a la cola de los laboristas de izquierda.
Aunque las demandas planteadas por la campaña de Corbyn son apoyables, no pueden ser alcanzadas por medio del viejo parlamentarismo laborista. Incluso para empezar a abordar tales cuestiones como trabajo para todos, servicio médico y educación gratuitos y de calidad se requiere la movilización de los sindicatos como organizaciones de lucha de la clase obrera, bajo una nueva dirección clasista. Para regenerar las antiguas áreas industriales y sentar las bases para un estándar de vida decente para todos se requiere derrocar el dominio capitalista. La revolución socialista hará añicos al estado capitalista, expropiará a la burguesía y sentará las bases para una economía socializada y planificada internacionalmente.
Una revolución obrera victoriosa en Gran Bretaña le pondrá fin al dominio capitalista basado en Westminster. ¡Abolir la monarquía, las iglesias establecidas y la Cámara de los Lores! ¡Por el derecho a la autodeterminación de Escocia y Gales! ¡Por una federación voluntaria de repúblicas obreras en las Islas Británicas! ¡Por los estados unidos socialistas de Europa!
La Spartacist League lucha por construir el partido obrero revolucionario, sección de una IV Internacional trotskista reforjada, que es necesario para esta tarea.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/44/corbyn.html
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2015.11.12 13:56 Podamos La Unidad Popular ya existe...¡en la derecha!

Este es un mensaje/análisis que me encantaría que mis compañeros de la plaza pudieran hacer llegar a otros lugares donde hay un montón de gente con ideas progresistas pero absolutamente desapegados de Podemos o incluso con sentimientos absolutamente adversos hacia el mismo.
A menudo quienes queremos un cambio progresista en España que ayude a levantar este país del lodazal en que lleva metido muchísimo tiempo reclamamos "unidad popular" (o "unidad de la izquierda", aunque creo que el primer término está desplazando al segundo para ser más inclusivo de sectores que, pese a preocuparse de lo mismo que tú, no saben realmente lo que es la izquierda) desde una perspectiva muy vieja. Pese a creernos los más progresistas del mundo en ocasiones, afrontamos este problema con concepciones del Siglo XX y, si mi apuráis, hasta de finales del XIX. Para nosotros la Unidad Popular sigue consistiendo en que una serie de cúpulas de partido, ante una situación de emergencia nacional provocada por quienes hacen política para las élites, se reúnan y decidan una unión de siglas, quizás previa consulta de sus militantes -que no son todos sus votantes ni simpatizantes por supuesto-. Y eso está muy bien, pero eso no es la Unidad Popular, sigue siendo la unión de una serie de partidos que nos quitan la enorme tarea y responsabilidad de pensar a quién votamos para que esté más cerca la posibilidad de un cambio real. De quienes aún mantienen esta concepción es de quienes se escuchan comentarios como: "Gracias Garzón e Iglesias por haber dinamitado la posibilidad del cambio" o "Por culpa del ego de Pablo/Por culpa de la poca visión de Garzón la unidad no ha sido posible, muchas gracias". Todo esto se dice, muchas veces, desde la más absoluta comodidad. A veces, cuando leo tales cosas, me parece estar leyendo: "Vaya putada que ahora la responsabilidad de elegir bien la voy a tener yo, la responsabilidad de votar a quién está más cerca de un cambio la tengo yo, y eso no me gusta, porque elegir puede ser también cometer errores". La Unidad Popular real consiste en que quienes quieren cambio se movilicen para conseguirlo, y eso se da de muchas formas. Por ejemplo, el 15-M fue unidad popular. Las manifestaciones grandes en las que gente de muchos sectores e ideologías diferentes salen a defender algo también son unidad popular. Las huelgas generales, sino estuviera organizadas y dirigidas por sindicatos cómplices, también serían unidad popular. La centralidad -¡que no centro! del tablero también es unidad popular. Pero con eso no se gana. Se pueden cambiar cosas, claro que sí, pero no se gana el aparato del Estado que es necesario para tener un arma más, un arma muy poderosa (aunque no suficiente) para cambiar las cosas. La unidad popular se alcanza también yendo a votar. ¿Para eso es bueno que aparatos de partido que recogen diferentes ofertas progresistas se unan? Claro que es bueno, pero no es ni condición necesaria ni suficiente. Por tanto, vamos a dejar de enarbolar la excusa de: "es que como no se han unido, ya no hay nada que hacer, voto al de siempre/me agarro a mi patriotismo de partido que no me diferencia en nada del que se agarra al patriotismo de partido del PP o del PSOE". No. La Unidad Popular se consigue también yendo, independientemente de las maquinarias de partido, a votar todos a una teniendo en cuenta escenario electoral, posibilidades, sistema electoral, posición del enemigo, coyuntura concreta, y por supuesto ideología y moral. Y esa Unidad Popular (porque la otra, la de burocracias de partido pueden servir como herramienta pero no son lo imprescindible) nunca nunca nunca jamás se ha conseguido entre el progresismo. Ya que a la hora de votar, de todos esos condicionantes a tener en cuenta mucha gente sólo ha tenido en cuenta la ideología/moral, y ha preferido ganar batallas de moral privada que ganar en lo colectivo (curioso, cuando precisamente son quienes más defienden lo colectivo), entendiendo la política como un campo eminentemente moral/ideológico más que como un juego de poderes donde el adversario no va a seguir las mismas reglas que tú y a veces tienes que ceder cosas para conseguir un mundo donde puedas forzar al adversario a que se adecue a esas reglas morales. En cambio, sí que se ha conseguido esa unidad entre quienes defienden privilegios bien por ignorancia, bien por intereses. Lo que hemos conocido como "la derecha" que en realidad, más que la derecha como ideología son "los de arriba". Vamos a poner un ejemplo muy gráfico:
Imagínense, en pleno 2015, una persona de derechas, muy de derechas. Contra el aborto, a favor de la mano dura con los inmigrantes, totalmente a favor de las políticas actuales -el que no tiene que vaya a la caridad de la Santa Madre Iglesia que para eso ayuda a todo el mundo-, en contra de las autonomías, en contra de las manifestaciones y de todo el que no es, a su juicio, un "español de bien". A esta persona le gustaba el PP pero lo cierto es que, ante la maquinaria electoral que es el PP, que intenta ir desde la extrema derecha hasta el centro, está muy desencantado, no sólo por los casos de corrupción que ni alguien como él puede defender (los puede medio justificar como mal menor, pero no defenderlos), sino también porque ya no va nadie plenamente anti-abortista en sus listas, porque el mensaje de la Iglesia está más oculto en su discurso, etc, etc. A esta persona le encantaría votar VOX, o Falange, AES, o cualquiera de estos grupúsculos, de hecho, comparte en las redes sociales todo lo que dice VOX o cualquiera de estos. Les apoya fielmente. No obstante, llega la hora de votar, y... ¿adivinen a quienes votan estos señores? La mayoría (salvo algunos pocos) al PP. ¿Por qué? Bien pues porque a la hora de votar funcionan como Unidad "Popular" (en este caso el Popular puede ser por el partido jaja) ya que no sólo sopesan las circunstancias personales ideológico-morales. En lo ideológico, su partido es VOX/FALANGE/AES. Pero es que saben que la batalla electoral en la que se juegan que sus principios morales dominen el aparato del Estado es más que ideología. Saben qué partido, dentro de los que se pueden acercar a su ideología aún quedando muy lejos, tiene en principio más posible apoyo y por tanto está más fuerte de cara a combatir al enemigo ideológico. Eso por un lado. No obstante, eso no es óbice de por sí para votarlo. Pero es que también tienen en cuenta el contexto: los enemigos ideológicos han copado los ayuntamientos de Madrid, y han abierto una brecha en el sistema, una brecha de cambio hacia un mundo que no le gusta. Sabe, por tanto, que tiene que apoyarse en el guerrero más fuerte para combatir a ese enemigo, aunque ese guerrero no sea precisamente el que más le guste. Y al final, decide votar al Partido Popular, porque sabe que es el partido que le va a permitir con posibilidad real estar en un mundo que es el que más se acerca a sus ideas, y un mundo en el que esas ideas van a tener más facilidad para propagarse. En otro contexto seguramente habría votado a VOX, para que su ideología más concreta tenga representación, y seguirá criticando al PP, pero sólo con el PP una victoria futura de VOX si la sociedad quiere sería posible. Así que de momento, la única manera transformadora del mundo es concebir su ideología/moral personal como un fin que alcanzar y no como un medio, y ceder un poco para, paso a paso, poder alcanzar ese mundo que le gustaría.
Ahora imaginemos un militante de izquierdas en el mismo contexto, ¿actuaría igual? Un señor totalmente en contra del capital, en contra de los privilegios de la iglesia, a favor del aborto y de los derechos de la mujer, para el cual la democracia no es sólo votar sino también manifestarse y movilizarse, etc. Esta persona siempre ha sido activo militante de IU, o del PCPE o de cualquier otra organización que vaya desde la izquierda hasta la extrema izquierda. Ha sido crítico con muchas mamandurrias internas de su partido, y reconoce la labor de otros partidos que se han abierto paso, pero para él su partido representa la mayor cercanía ideológica a menos de cara a su programa. Y entonces, cuando ese votante a la hora de votar escoge concebir la batalla electoral como una mera cuestión ideológica, llega y vota a su partido. Y no tiene en cuenta ni el contexto, ni las circunstancias coyunturales, ni el sistema electoral, ni nada de nada. Es más, lo más que hará será quejarse de que su partido no se haya unido a otros para ponerle más fácil el luchar contra ese contexto adverso. A ese votante le dará igual que haya una fuerza de cambio que no coincide con su ideología pero que posibilitaría un mundo más cercano a sus ideas en las que sus ideas puedan diseminarse mejor. Le daría igual que haya posibilidades reales de construir ese mundo desde el cual avanzar hacia adelante. Le daría igual que el enemigo esté en una situación en la que puede avanzar posiciones importantes cerrando la ventana del cambio por arriba. Él votará al guerrero más débil porque le cae mejor, y dejará a su suerte al más fuerte porque no piensa exactamente igual que él. Es más, a veces incluso parecerá que ese guerrero fuerte es, de hecho, su enemigo. No esperará a que haya otro contexto más favorable a su ideología para que su partido tenga representación y por tanto critique también al guerrero fuerte si lo hace mal. No, dinamitará al fuerte desde el principio aunque eso suponga entregar las llaves del reino al adversario. Si Podemos no muestra un mensaje contundente día sí y día no contra la OTAN, e incluso parece que quiere tratar el tema con cuidado y pasito a paso, ya no le vota. Si Podemos dice que no prohíbe los toros, ya no le vota. Si Podemos no nacionaliza el día después de las elecciones los medios de producción, ya no le vota. Quiere la revolución ya y la quiere ahora. Da igual que votar a Podemos pudiera posibilitar un mundo donde otras cosas en las que está de acuerdo (desahucios, precariedad, paro, corrupción, etc) sí desaparecieran y un mundo donde las cosas en la que difieren pueden ir abriéndose paso con más facilidad. Da igual que al no votarlo posibilite precisamente la victoria de quienes harán un mundo en el que tampoco se prohibirán los toros, ni se saldrá de la OTAN, ni muchas otras ideas que este militante tiene en su cabeza, y además tampoco se cumplirán las que Podemos podría haber posibilitad, y no sólo eso sino que todas esas ideas serán mucho más difícil de extender y expandir. Da igual que haya creado con su voto un mundo peor, porque para él el voto no es cuestión de estrategia militar o de lucha de poderes, sino una cuestión exclusivamente moral. Y en lo moral, él ha vencido, porque ha hecho "lo que tenía que hacer", no ha contribuido con quienes no cumplían a rajatabla su lista de principios morales. Y todo lo demás da igual. Habrá sido una derrota en lo colectivo, pero una feliz y gran victoria en su moral privada.
Y así es como la oligarquía, que desprecia lo popular y lo colectivo y confían en lealtades de aparatos burocráticos, consigue siempre sus unidades populares y sus victorias colectivas. Son terriblemente malos haciendo análisis -a menudo interesados- de las situaciones, pero increíblemente eficaces en las batallas (de todo tipo: mediáticas, económicas, sociales, políticas, militares y electorales). Y así es como el progresismo, que apoya lo colectivo y lo popular y defiende que la democracia sea algo más que aparatos de partido, acaba dejando la "unidad popular" precisamente en las manos de aparatos de partido, y se olvida de la unidad popular estratégica en las urnas, consiguiendo siempre, por supuesto, tremendas derrotas. Somos terriblemente buenos haciendo análisis de la situación, pero terriblemente torpes en las batallas.
Salud y Democracia
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